La ventana de Alex calderón

   Me pasaba el día mirando por la ventana al bloque de enfrente. En mi colegio no había chicas y todo lo que conocía de vosotras lo aprendí a través de esa pantalla que era el cristal. Eras preciosa, con una trenza pelirroja que se agitaba al andar como si tuviese vida propia. Jamás tuve conciencia de estar haciendo nada malo al contemplarte desde mi habitación. Fueron mañanas de tranvía y bocadillo de nocilla en las que nos encontrábamos en la parada para ir al colegio. Alguna vez me propuse decirte algo al salir de casa, pero cuando veía esa trenza balancearse sobre la cartera de cuero, mi valor se disipaba. – De mañana no pasa. – Me decía. Pero todos los días eran mañana… Siempre te había sentido como parte de mi vida. Tus costumbres se hicieron mías. Me levantaba cuando tú y me acostaba contigo Así aprendí que las chicas os bañabais más que nosotros y que por eso olíais tan bien. Conocía tus gestos y casi podía intuir cuando tenías frio. Recuerdo el día en que me di cuenta que habían florecido tus pechos, se me aceleró la respiración y un montón de sensaciones nuevas inundaron mi cuerpo. Aquella noche moje mis sabanas deseando amarte, sin saber muy bien que significaba eso. No hacía mucho tiempo que los juguetes habían dejado de interesarme, pero no pensaba que mi falta de interés se debiera a la incipiente pelusilla que me había salido encima del labio y por debajo del ombligo

Teníamos la misma edad pero parecías crecer más deprisa que yo. Y fue entonces cuando tu madre puso las cortinas, las malditas cortinas. Todo mi aprendizaje se vio truncado por unos trozos de tela con unas florecillas azules. Pasaría mucho tiempo hasta que pudiese contemplar tu cuerpo de nuevo. Pasaron los años y el tranvía dejo paso al autobús, pero tú y yo seguíamos cada mañana la misma rutina. Había conocido ya algunas chicas del colegio de al lado, pero a ninguna como tú, Luci Tu perfume, el tacto de tus cabellos recién lavados, robado en la intimidad tumultuosa del coche de línea, la dureza de tu cuerpo en algún roce furtivo despertaron en mi sentimientos desconocidos. Solo sabía que deseaba probar el sabor de esos labios en una caricia que intuía mágica. Había practicado los besos en mi almohada como vi hacer en el cine del domingo por la tarde, y me consideraba preparado para afrontar la prueba de tu boca, pero el día que me decidí a abordarte, mi mundo se vino abajo.

Estabas preciosa, sonreías como jamás te había visto sonreír, y a andabas colgada del brazo de un chico mayor que yo. A partir de aquel día solo entreveía tu silueta alejarse en aquella vespa y cada metro que te alejaba de mí, más pequeño hacía mi corazón. Hasta que ocurrió. Eras la novia más preciosa del mundo. Tus padres salieron contigo del portal, orgullosos y felices. Y yo lloré como jamás había llorado. Y ya no volví a verte. Hasta hace dos años. Podía haber pasado el tiempo, pero continuabas igual de bella. Sentada en una terraza, leías con interés una novela de misterio. No podías saber que la chica de la ventana de la dedicatoria eras tú. No podías saber que cuando tecleaba mi vieja Olivetti cada tecla llevaba tu nombre. No podías saber que solo escribía para ti. Cada día a la misma hora te veía tomar café y leerme un rato. Jamás me miraste. Y yo buscaba cruzar mis ojos con los tuyos. Tanto como anhele rozar tu cuerpo en aquel autobús. Hasta que un día te vi llorar. No era un llanto para los demás. Era un llanto profundo que me llego al alma. Entonces fue cuando te hable por primera vez. ¿Recuerdas? Me contaste que se había terminado. Que tu burbuja había estallado. Que tu mundo de había roto en mil pedazos. Que no sabías que sería de ti. Entonces supe que el destino me había elegido para amarte. Y tú también lo supiste. Ahora que está a punto de nacer nuestra hija, te escribo esto. Nunca te he dicho que el chico de la ventana era yo. Jamás me atreví a contarte que no tienes nada que contarme.

Que te quiero desde que te conozco.

Y que te conozco desde siempre.    

Con todo el amor del mundo: Tu marido   

Alex Calderón

09092013705

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8 comentarios sobre “La ventana de Alex calderón

  1. Me ha encantado. Fabuloso!!! Lleno de romanticismo y poesía. Con las palabras justas y adecuadas. Felicidades, Alex y, por supuesto, Olga por la espléndida pintura que le acompaña y que le has dedicado.
    Muchas gracias por compartir.
    Un abrazo.
    PD. Tengo abierta esta página desde el lunes y hasta hoy, debido a compromisos de todo tipo, no la he podido leer. Cuánto me alegro de no tener que cerrarla sin leer.

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